En un mundo perfecto llegaríamos a almacenar contraseñas complejas en nuestros cerebros, tantas como el número de páginas web que utilizamos. Hasta que esto sea posible para nuestra imperfecta memoria humana, pueden resultar útiles programas que permiten almacenar la creciente lista de claves de acceso cada vez más elaboradas.
Riva Richmond ha elaborado para The New York Times una lista a través de expertos en seguridad y sugerencias de los lectores. Su investigación se ha convertido en una lista de opciones para la creación de contraseñas seguras a tres niveles crecientes de sofisticación.
La tres opciones principales
1.
Baja tecnología: se anotan. La opción del hogar no es una mala estrategia pero sólo si no hay demasiada gente curioseando por casa. Se convierte en mala opción en la oficina, donde cualquier persona podría mirar de reojo la lista útil de datos. Algunas personas guardan sus contraseñas en una tarjeta en su cartera, alternativa que puede funcionar bien, al menos, hasta el día en que la cartera sea perdida o robada.
2.
Media tecnología: Si la memoria falla, se pueden usar programas que permiten restablecer contraseñas. Se puede hacer continuamente y es gratis. Además tiene la ventaja de que obliga a cambiar contraseñas a menudo, que es altamente recomendado por los expertos de seguridad.
3.
Alta tecnología: se utiliza una de las muchas herramientas digitales disponibles para almacenar y utilizar información encriptada de acceso. Esto permite usar contraseñas de "mente-flexión" en cada página web, mientras que para el usuario sólo hace falta recordar una contraseña maestra (o también se pueden utilizar huellas dactilares o biométrica). Muchas de estas herramientas también generan contraseñas super seguras con un clic, de modo que ya no hace falta comerse la cabeza tratando de encontrar combinaciones rarar o inutilizadas. También tienen la ventaja añadida de ofrecer una cierta protección del robo de contraseñas a través de programas de descodificación de claves de acceso y sitios de phishing.
Para usuarios de Mac una recomendación: utilizar un open-source libre que garantiza seguridad como KeePass, construido para Windows pero disponible para Mac, Linux y BSD (si se descarga la plataforma Monoel, un software open-source).
Aplicaciones para móviles
Existen muchas aplicaciones KeePass disponibles para dispositivos móviles, incluidos el iPhone y el BlackBerry. Se pueden llevar en una unidad USB para el acceso seguro a páginas sensibles desde ordenadores públicos o compartidos. El Mono y el KeePass, según Riva Richmond tienen un proceso de descarga poco asequible a los usuarios novatos.
Otra opción similar es LastPass, un navegador plug-in que funciona en Mac, PC y Linux. Pero el de más fácil manejo es 1Password, recomendado por profesionales y lectores. Es fácil crear, almacenar y utilizar contraseñas (también se ocupa de información de tarjetas de crédito y detalles de formularios de la Web) a través de un botón de barra de herramientas disponible para todos los navegadores que utilizo. 1Password también tiene una aplicación libre para el iPhone y el iPod Touch.
Los usuarios de PC podrían considerar también RoboForm, que tiene una versión gratuita y una de pago para usuarios novatos, intermedios y expertos, que asegura información de acceso, formularios web y toma nota con un sistema de datos sensibles. Se pone una barra de herramientas en el navegador Internet Explorer (o Firefox, Mozilla y Netscape con un adaptador de descarga) y se sincroniza con los dispositivos móviles de Windows o Palm. Se espera una aplicación para IPhone a finales de año, como la versión para usuarios de Mac a través del navegador Safari.
Otras opciones recomendadas para usuarios de PC son Contraseña Vault y my-iWallet (como solución que utiliza contraseñas biométricas en lugar de una maestra).